Soñé con un día en que al caminar,
al abrir mis manos al viento
estas se tocaran con las tuyas.
Quise que al mirar a los cielos
llovieran lágrimas de alegría por nuestro encuentro
cayendo unas y otras, por tu rostro y el mío
una vez juntos por volver encontrarse.
Imagine que estábamos bajo un árbol desnudo
bajo cielos grises y oscuros,
ajenos a aquellos que huyen de nuestra alegría que nos empapa,
extranjeros de nuestro mundo
tan solo acompañados por la dulce orquesta del roce de hojas en el viento
y la complicidad de tu sonrisa con la mía.
Soñé con todo esto y acaso ¿viví todo esto?
Despertar, que triste despertar, despertar para ver como los días grises se han ido
que yo soy ahora el extranjero de este mundo de luz y calor,
donde una parte de mi se evapora y pierde en el día y para peor aun
ver que tú, ya no estás.

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