domingo, 22 de noviembre de 2009

Nostalgia de Otoño


Soñé con un día en que al caminar,

al abrir mis manos al viento
estas se tocaran con las tuyas.

Quise que al mirar a los cielos
llovieran lágrimas de alegría por nuestro encuentro
cayendo unas y otras, por tu rostro y el mío
una vez juntos por volver encontrarse.

Imagine que estábamos bajo un árbol desnudo
bajo cielos grises y oscuros,
ajenos a aquellos que huyen de nuestra alegría que nos empapa,
extranjeros de nuestro mundo
tan solo acompañados por la dulce orquesta del roce de hojas en el viento
y la complicidad de tu sonrisa con la mía.

Soñé con todo esto y acaso ¿viví todo esto?
Despertar, que triste despertar, despertar para ver como los días grises se han ido
que yo soy ahora el extranjero de este mundo de luz y calor,
donde una parte de mi se evapora y pierde en el día y para peor aun
ver que tú, ya no estás.

Cadenas sin redondear


Este cuerpo que me contiene,
esta mente que me ata,
estos miedos que me detienen.
Soy un hombre encadenado.

Encadenado ¿pero por quien?
acaso tengo un enemigo bajo mi sombra,
un saboteador que se encarga de detenerme,
inhibirme y cohibirme.

¿Qué me atrapa?
¿Quién me hace caer en la abulia y en la ajenidad?

¡Yo!
Una y otra vez yo.
Yo soy mi cadena, mi enemigo y carcelero
yo soy mi condena.

y la libertad ¿Cómo se obtiene?
un encadenado rompe sus cadenas,
un encarcelado escapa de su carcelero,
y los enemigos se eliminan.

Pero yo soy mi cadena, mi carcelero y mi enemigo
¿acaso me tengo que romper a mi mismo,
acaso escapar de mi mismo o peor aun
eliminar una parte de mí?

Suicidio, un buen escape.
como mato una parte de mí y vivo para contarlo,
para contar mi pequeño final feliz
mi pequeño triunfo en la vida.

Si, soy un hombre encadenado
encadenado por mi propio miedo a lo
más preciado por aquel que posee cadenas,
miedo, a la libertad.