martes, 30 de septiembre de 2008

Fragilidad reconstruida

Frágil me sentía,
con mis ideas y emociones
perdiendo toda consistencia,
toda entereza.

Como un vaso de cristal,
pero como un vaso de cristal
al borde de la mesa mirando desde lo alto al suelo
pidiendo a gritos que nadie lo botase.

Mas a veces las palabras
son un grito al aire, perdidas en él,
diluyéndose en su inmensidad.

Y los golpes pueden venir de donde sean
quizás del destino, la vida, el resto o uno mismo
pero los golpes caen, y a veces por muy suaves que sean
nos hacen caer.

Caía y me sentía frágil en la caída
mas no caía solo, arrastraba conmigo
mis pensamientos y mis emociones.
No, no caía solo.

Y al golpear, no fue eso lo que dolió,
lo que duele es sentir cuan frágil se es y que por eso
vuelan pedazos de uno tras el golpe,
trozos que se desgarran de lo más profundo de uno mismo, y eso es lo que duele.

Frágil me sentía,
Mas ya había caído,
levantarse era posible,
reconstruirse y buscar las partes de uno mismo también,
pero no se que se perdió de mi, ni cuantas partes perdí.
Si se una cosa, que una perdida puede ser mi ganancia.


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