Me preguntas a quien le escribo
en quien gasto palabras y versos,
a quien regalo parte de
de mi romanticismo.
Mi respuesta, una sola.
Yo le escribo a nadie,
escribo versos, versos para nadie,
sueños de amores, amores como sangre
rojos, desenfrenados,
apasionados y vivos.
Si alguna vez,
le escribí a alguien,
fue a la ignorancia
de sus labios, ojos
y su rojo palpitar.
Mas, ahora
yo le escribo a nadie
pero esto que escribo
no son mis mejores versos.
No porque no sea capaz de hacerlo,
ni porque no pueda evocar
las palabras necesarias
para aquello.
Sino porque mis mejores palabras
no serán dichas al papel,
ni escritas mirando una hoja.
El mejor poema está escrito en una hoja en blanco,
el mejor poema es aquel que se escribe con palabras,
palabras dirigidas, construidas para ti y nadie,
Construidas con el sonido de una voz,
hiladas con una mirada.
Mas, ahora
yo le escribo a nadie
ya que no hay nadie a quien pueda decirle
mis palabras escritas,
en una hoja en blanco.
