Tenia sed y hambre. Después de deambular un rato por el parque, decidió entrar en aquel bar que se le presentaba como un buen lugar para aclarar su mente.
Entro y no mas entrar lo vi a él, sentado en un rincón, escribía o mas bien garrapateaba sobre una hoja añeja con frenesí, era como una explosión de ideas buscando ser recordadas, pero era tal su numero, que no llegaban a nada y muchas se perdían.
Se aproximo y lo saludo, al principio no hizo nada y después sobresaltado lo miro y le dijo que hacia acá.
-nada, solo caminaba y entre. ¿y tú?
-escribo.
-¿qué?
-ummm, no entenderas es algo que siento, que va por dentro. Nunca he entendido esa sensación, explico él, pero es una sensacion persistente siempre esta, no bueno no es tan asi claro, pero todo termina en esa sencion.
-¿A qué te refieres?
-Es, no se, a veces busco las palabras o algo que pueda describir eso que siente pero, ¿sabes? es una amalgama de cosas: vació, tristezas, rabia, odio, desolación, frustraciones clavadas, no se...
Silencio. Miraron en torno a si mismo, a las demás personas que como ellos, estaban sentados en un bar cualquiera, en un mundo cualquiera. Miraban esas vidas ajenas a ellos, personas que quizá nunca volverían a ver. Si era una cara mas de lo ajeno que puede llegar a ser la vida.
-Si, creo entender...
Y él lo miro con una sonrisa torva, con una mirada de tu no sabes nada y si lo sabes nada puedes hacer, después de todo solo él podría escapar de su propia tumba.
-Si claro, me tengo que ir.
-¿Te vas? ¿Tienes que hacer?
-No
Se paro y se fue. Miro como se alejaba por la calle rumbo al parque, cabizbajo caminando por la sombra, perdido en sus pensamientos, o ideas, o quizás también, completamente vació sin pensar en nada, caminando como un autómata sin un rumbo fijo, caminando hacia cualquier lado. Desapareció de su vista. Perdido.
-así es su vida ¿No? no... así es la vida que él eligió... La vida que elegimos...